¿QUE ROSTRO TIENE LA MUERTE?
Felipe López Mendoza
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Si, y en este rincón de la tierra llamado Ayacucho o morada del alma, con que rostro estará caminando en medio de nosotros y de la humareda tóxica de vehículos motorizados que detestan los espacios libres y ocupan el menor silencio.
Generalmente nos muestra un atisbo de su fisonomía bajo el vestido lejano pero inquietante de noticias de accidentes o de crímenes pasionales o delincuenciales. No lo dejamos que se acerque demasiado; tratamos que se quede colgado bajo la forma de una foto o de una noticia, allá, lejos, en los quioscos de periódicos. O le prestamos un oído distraído a su irrupción en los noticieros de la mañana o de la noche.
Sin embargo la muerte está ahí, esperándonos; convivimos con ella y pasamos la vida negociando para que no oculte la luz y nos deje pelearnos tranquilamente con nuestros demonios o pequeñas mezquindades. O lo ignoramos mientras el deporte, los cantos, la música o el amor, nos ofrecen la posibilidad de sentir la vida transcurrir como un riachuelo refrescante en medio del calor en este “valle de lágrimas”.
Y el hombre siempre ha intentado representar esta presencia-ausencia, este peligro inminente. Como el hombre pre-histórico en sus pinturas de las cavernas donde se refugiaba del frío y del mundo salvaje, dibujando sus modestas flechas o lanzas venciendo al bisonte que podía ser la muerte para el, pero también fuente de comida y vida.
Hoy en el 2009, en el lejano país de Madagascar, cerca de África, se sacan de las tumbas los esqueletos de los seres queridos y se les ordena en el piso con atención y afecto para conversar con ellos y luego de pasar un momento juntos, se les devuelve a la tierra. Al extraer los difuntos y ponerlos en medio de los vivos es una especie de victoria sobre la muerte. No es otro creo lo que se busca en México o algunas regiones del Perú cuando en Todos Santos se come y bebe alrededor de la tumbas. Intentamos acercarnos a la muerte, ver algo de su rostro, familiarizarnos con ella.
La muerte es el fracaso de la vida, escribió el filósofo Sartre y yo me he permitido adoptarlo para presentar en Aya-kucho con ese título, una exposición de fotografías, acuarelas y otros documentos que giran alrededor de las lápidas de nuestro cementerio. Con esta muestra pretendo ofrecer al público que lo visitará, algunos elementos de reflexión sobre la presencia de la muerte en nuestras vidas y en esta parte del país. Ayer y hoy.
“AYA-KUCHO, la muerte es el fracaso de la vida”
Inauguración: martes 26 de mayo a las 7 p.m.
Local: Galería del Centro Cultural de la UNSCH (Portal Unión 37)