MURIERON PARA VIVIR…

Los asesinados de Huancasancos

Por Felipe López Mendoza

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as entrañas de nuestra tierra, sustento de la vida, siguen devolviéndonos a hermanas y hermanos asesinados y ejecutados por otros seres bestializados por el uniforme o la impunidad que se les otorgó.

En tiempos no muy lejanos que pareciera no habrían existido, los hermosos paisajes de Huancasancos fueron salvajemente manchados con el dolor y la sangre de sus pobladores; muchos de ellos solamente por el hecho de encontrarse en el camino de los “dueños de la vida” o porque la edad y el rostro de otros correspondían a la imagen del enemigo a eliminar que les inculcaron.

26 años después, luego de un admirable trabajo de varias voluntades comprometidas con la dignidad como la COMISEDH, nuestros paisanos vuelven a existir y vivir para sus familias y todos nosotros. Reaparecen para acompañarnos y decirnos: “Ayer fuimos asesinados anónimamente, nadie nos quiso ver. No existíamos. Como a otros miles, un día nos torturaron, nos violaron, nos mataron; nos enterraron en medio de la noche; nos negaron y olvidaron todos estos años. Hoy volvemos a vivir, comenzamos a existir en las noticias y conciencias. Tuvimos que esperar 26 años para vivir, como nuestros hermanos de Putis o de La Hoyada. Los que aun siguen enterrados en tantas otras fosas a lo largo y ancho de nuestras montañas, continuarán esperando para existir…”

Esta imagen de un sistema u orden social donde “para existir hay que morir, o que deben morir… para vivir”, lo retomo de lo escrito por otro desconocido nuestro, el sub-comandante Marcos dirigente de un vasto movimiento socio-político de México. El analiza que muchísimos indígenas de Chiapas comenzaron a existir o volver a tener vida, después de haber comenzado a perderla. En efecto, la prensa mexicana y mundial se interesó en ellos, a partir de enero 1994 cuando tomaron y ocuparon varias municipalidades. A partir de esta fecha se publicaron noticias o fotografías de ese pueblo. Sobre todo si eran de cadáveres.

Si nos detenemos a ver nuestra propia lectura de los últimos dramas del mundo, ¿podemos decir que conocíamos algo de la existencia, del sufrimiento y de la vida diaria en Irak, Gaza o Palestina? ¿No fue ya después de la invasión de Irak por soldados norteamericanos y los miles de muertos, que este pueblo comenzó “a existir” para nosotros? ¿No ha sido la otra invasión, la destrucción y muerte de más de 300 niños por Israel que nos han hecho descubrir al pueblo de Gaza?

Teniendo como testigos a los hermanos de Huancasancos que esta semana vuelven a existir, preguntémonos como el sub-comandante Marcos: ¿Qué tipo de sistema es este en el cual vivimos? ¿Sistema que admite a poblaciones enteras en la “modernidad” únicamente bajo una forma particular: cuando están muertos?

(en diario La Calle, Ayacucho 11.02.09)