BODA DE JUAN DIEGO Y CADAVERES EN LOS CABITOS

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uede parecer obsceno juntar las imágenes de la pomposa boda del tenor Juan Diego en

la Catedral

de Lima y los cadáveres calcinados que siguen apareciendo en el cuartel ayacuchano de triste recuerdo, Los Cabitos.

Lo que si debería preocuparnos es nuestra manera de ver o leer las noticias en este mundo de la información instantánea, en directo y en colores. Es así que la noticia de los huesos humanos calcinados, tapados con cal, descubiertos en Los Cabitos, las hemos leído apresuradamente y solo en algunas páginas de diarios locales. En cambio el señorial matrimonio bendecido por el cardenal Cipriani, igualmente de triste recuerdo en esta Guamanga, es saboreado por nosotros con ojos de mirones y ha sido presentado en primeras planas por diarios de todas las líneas políticas.

Las exhumaciones en Los Cabitos demuestran que el ser humano es capas de las peores bestialidades si se les autoriza, estimula o bendice. Y uno de los actores directos de esta barbarie acaba de ser detenido proclamando que su “trabajo” fue por la patria. Nos referimos a Jesús Sosa Saavedra, alias “kerosene” suboficial del glorioso ejército que nos distrae dominicalmente con sus desfiles dominicales.

Podemos comprender que cierto espíritu de conservación de nuestra salud mental censura, cohíbe o disimula noticias que despiertan momentos dolorosos vividos en este rincón de muertos. Sin embargo, al parecer aun no somos capaces de enfrentar fríamente estos recuerdos y realidades; preferimos no levantar la cabeza para mirar autores y cómplices de esos dolores pasados. Entonces estamos preparados para que vuelvan nuevos Sosas con otros apellidos, y otras primeras autoridades eclesiásticas que los toleren y consideren los derechos humanos como una cojudés.

En PAISAJES, les invitamos poner uno al lado del otro, algunos nombres y hechos de los noticieros de los últimos días. Al leerlos, dejemos a nuestros recuerdos, a la imaginación y a la reflexión hacer el trabajo de acercarlos y confrontarlos. Revelarnos que esos hechos-nombres no son apenas letras impresas en diarios, sino que forman parte de nuestras vidas. Y por ser tales deberíamos pedirles cuentas, no por venganzas primarias, sino por la dignidad de tantos cadáveres y familiares.

¿Que nos sugieren las palabras?:

CUARTEL LOS CABITOS, JESUS SOSA, GUZMAN, GRUPO COLINA, CADAVERES CALCINADOS, FUJIMORI, BARRIOS ALTOS,

LA CANTUTA

, MONTESINOS, LUCANAMARCA...

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Si, esas palabras nos suenan desagradables y generalmente cambiamos rápidamente de canal de la tele o volteamos la página. Preferimos ocultarlos, deleitándonos más bien con las imágenes de la principesca boda de Juan Diego, al lado de Cipriani.

Y en esta manera de leer las noticias de nuestro mundo, es revelador que seamos ayudados por el canal de televisión del estado, transmitiendo en directo la boda, pero no así el juicio a Fujimori. Lo cual nos hace ver que la respuesta a la pregunta de Zavalita en “Conversación en la catedral”: ¿Cuándo se ha jodido el Perú?, está en nosotros mismos.